El puerto reanuda desde cero la exportación en contenedores

El puerto marplatense volverá a recibir buques portacontenedores gracias a las mejoras obtenidas con el dragado. Con la llegada del Henriette Schulte se inicia un proceso para recuperar la carga perdida durante casi tres años sin servicio.

Un año después de que dieran comienzo las obras de dragado que le devolvieron profundidad a sus canales de acceso, el puerto de Mar del Plata recibirá en las próximas horas al primer buque portacontenedores en llegar la ciudad luego de que transcurrieran 34 meses desde que se produjera el ingreso de la última embracacación de este tipo.
El barco, de nombre Henriette Schulte, pertenece a la compñaía Mediterranean Shipping y tiene previsto llegar durante la noche de hoy a la costa marplatense, para amarrar junto a la Terminal 2 en las primeras horas del viernes.

Su presencia marcará la recuperación de un servicio que se mantuvo interrumpido durante casi 3 años a causa de la imposibilidad de que el puerto marplatense recibiera a barcos de gran porte por la acumulación de sedimentos en sus canales de acceso, el espejo de agua interior y en sus muelles.

Las obras de dragado iniciadas en marzo de 2014 permitieron extraer una gran cantidad de arena de las principales áreas operativas de la estación marítima local y, fundamentalmente, otorgarles una profundidad óptima a los canales primario y secundario ubicados entre las escolleras norte y sur.
Esto posibilitará que finalmente las empresas locales, principalmente las del sector pesquero, vuelvan a tener la oportunidad de exportar su mercadería desde Mar del Plata, reactivando una actividad que durante meses se había sumergido en una parálisis total.
A lo largo del extenso período durante el cual no hubo portacontenedores, toda la producción marplatense debió ser exportada a través del puerto de Buenos Aires, lo que provocó la pérdida de decenas de puestos de trabajo en la estiba y una fuerte crisis en las empresas vinculadas a la carga de contenedores y a la prestación de distintos servicios.

Según le explicó a LA CAPITAL el directivo de la Terminal 2, Emilio Bustamante, la llegada del Henriette Schulte podría ser el primer paso para lograr que en poco tiempo el puerto de Mar del Plata vuelva a consolidar su perfil exportador. El objetivo es recuperar el movimiento de carga que supo haber en el pasado, para lo cual ya están desarrollándose conversaciones con las navieras.

No sólo existen negociaciones con Mediterranean Shipping para amplíe sus servicios, sino también para que otras firmas como Maersk o Hamburgsud reestablezcan las escalas que solían realizar en Mar de Plata.

“Nos interesa que haya más portacontenedores y que pertenezcan a distintas empresas para que así haya alternativas y una variedad de destinos”, explicó Bustamante.

El inminente ingreso del Henriette Schulte aparece como todo un desafío, ya que pondrá en evidencia el resultado del dragado realizado durante los últimos meses por la Nación y la Provincia.
Las dimensiones de la nave, de 180 metros de eslora, exceden a las del último barco de su tipo que había operado en Mar del Plata, el Falmouth, de la empresa Maersk, que tenía 132 metros de largo.
Por esa razón sus maniobras de ingreso y egreso serán observadas con especial atención y detenimiento.
Una vez que el buque amarre al muelle, se dispondrá a cargar casi 70 contenedores con productos pesqueros y algunos kilos de miel, que serán trasladados hasta Navegantes (Brasil) para que desde allí sean redistrubuídos hacia diferentes destinos.
El Henriette Schulte tiene previsto realizar escalas períodicas a la ciudad, con una frecuencia de 10 días, dentro de una ruta que también incluye a las localidades de Rosario y Zárate. Este servicio, junto a los otros que puedan ser incorporados en el futuro, permitirá que la enorme cantidad de mercadería que era despachada a través del puerto porteño vuelva a ser exportada directamente desde la ciudad.

Mantenimiento

A lo largo de casi tres años, las empresas pesqueras se vieron obligadas a movilizar cientos de miles de toneladas de su producción por camión hasta Buenos Aires, invirtiendo millones de dólares en una logística que incluía, además del pago del transporte, costosos seguros y fuertes gastos por el pago de derechos e impuestos. El traslado de la mercadería por tierra produjo muchos otros trastornos, robos durante los viajes y un acelerado deterioro de la Autovía 2, cuyos pavimentos y puentes debieron soportar la inusual circulación de pesados camiones durante meses.
El uso de buques portacontenedores para exportar desde Mar del Plata, había comenzado a realizarse en el año 2001 con el envío de más de 15 mil toneladas de mercadería. Esta actividad se inició por ese entonces gracias a la notable mejoría que había tenido el puerto gracias a las obras de dragado efectuadas en 1999.
Desde entonces, el despacho de contenedores desde Mar del Plata experimentó un crecimiento vertiginoso, hasta alcanzar su pico máximo en 2006, con el despacho de 163 mil toneladas, de las cuales, el 98% fueron pescados y mariscos.

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Pero por aquél entonces ya era posible advertir que la estación marítima comenzaba a sufrir la acumulacion de arena, lo que fue generando cada vez mayores problemas para el ingreso de barco de gran porte.
Fue así como en mayo de 2012, el Falmouth, el último buque que por sus dimensiones podía seguir operando en la ciudad, se vio obligado a suspender su escala en Mar del Plata.
Los antecedentes de lo ocurrido durante los últimos 15 años, marcan una vez más la importancia de que ahora el resultado del dragado sea preservado a través de tareas de mantenimiento.
Por lo pronto, la obra ya reestableció la condiciones para el regreso de los portacontenedores, lo que ya está cambiando las perspectivas en el puerto marplatense. Según contó Bustamante, el hecho de que este tipo de buques vuelva a operar en la ciudad ya está incentivando a muchos armadores de pesqueros que se habían trasladado al sur a regresar a la ciudad. En especial, a los propietarios de congeladores, quienes tendrán la posibilidad de despachar con mayor velocidad su mercadería al exterior y a menores costos. Junto a esto también están mejorando las expectativas de empresas dedicadas a realizar reparaciones navales, proveer víveres e insumos o a prestar distintos servicios, las cuales esperan que un incremento en las dimensiones de la flota contribuya a reactivar su propia actividad.