En 2014 prevalecieron los crímenes entre personas que se conocían

Durante el año pasado fueron contabilizadas 72 víctimas de homicidio doloso en General Pueyrredon. Un informe de la Secretaría de Seguridad municipal muestra que la mayoría de los asesinados fueron hombres jóvenes. Detectan un fuerte contraste entre las cifras de la periferia y las de áreas centrales donde la tasa fue igual a cero.

 

mapahomicidios

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Durante 2014 en Mar del Plata y Batán fueron registrados 70 casos de homicidio doloso con 72 víctimas, la mayoría de las cuales fueron hombres jóvenes que murieron atacados por conocidos con armas de fuego.

La cifra expresa una caída de poco más del 11% con respecto a la que había sido establecida de un modo provisorio para el año 2013, aunque también muestra la existencia de un incremento en la cantidad de asesinatos cometidos en el marco de conflictos personales, concentrados en las áreas periféricas de la ciudad.

Los números, así como sus conclusiones, pertenecen al Centro de Análisis Estratégico del Delito y la Violencia del municipio, que acaba de concluir un informe en el cual se analiza en profundidad uno de los delitos más inquietantes ocurridos dentro de una comunidad: los asesinatos cometidos con la deliberada intención de terminar con la vida de otra persona.

El estudio se caracteriza por ser el primero de su tipo elaborado en Mar del Plata con el objetivo de disponer de un panorama completo sobre el fenómeno, que además presentar cifras absolutas, describa con precisión cuáles fueron las circunstancias de los casos.

De este modo, el trabajo del Caedv se distingue por su pretensión de inaugurar una nueva forma de medir este tipo de hechos basada en criterios internacionales que admitan comparaciones y una tarea de seguimiento.

Motivos personales

En base a los datos reunidos, el organismo llegó a la conclusión de que “los homicidios dolosos en General Pueyrredon durante 2014 han sido en su enorme mayoría originados en motivos personales” ya que esta causa representa al 76% del total de casos registrados. En este sentido el Centro planteó que si bien hubo una baja en los números globales con respecto a 2013 al mismo tiempo se produjo “un ascenso” del 10% en “el número de hechos cuyo origen fue un conflicto personal, vecinal o una situación de violencia familiar”.

Otro dato destacable es el que indica que la cantidad de homicidios dolosos cometidos en ocasión de robo, con un porcentaje del 7%, es considerablemente baja en comparación con el resto de los motivos.

Por otro lado organismo también realizó un análisis sobre la localización de todos los casos, llegando a una conclusión reveladora. La mayoría tuvo lugar en el área periférica, mientras que en el área central de la ciudad sólo se registró una única muerte, sospechada de ser un hecho de violencia institucional.

Al comparar el mapa de los homicidios dolosos de 2014 con los de años anteriores, se detectó la existencia de una “evidente traslación de los hechos” hacia “el sector más externo del territorio urbano”. En resumidas cuentas se advierte que mientras en el área central de Mar del Plata el número de este tipo de asesinatos tiende a bajar llegando casi a cero, en ciertos barrios las cifras están subiendo, lo que “podría vincularse con un crecimiento de los niveles de conflictividad social y de violencia” en las zonas “más alejadas y vulneradas”.

Importancia del indicador

Por otro lado el informe advierte sobre la alta prevalencia de crimenes cometidos con armas de fuego, los cuales representan más del 60% del total. Esto “vuelve a poner el alerta sobre el nexo entre este tipo de armas y la resolución de conflictos sin los mecanismos que el Estado tiene previstos para tal fin. En un alto porcentaje de los casos en los que se cuenta con datos, la víctima y el victimario se conocían y tenían un conflicto previo. Esto hace pensar que una prevención situacional oportuna y adecuada podría disminuir su número”, consideró el organismo.

A modo de conclusión el Caedv indicó que si bien el homicidio doloso “no es el único delito que se comete ni el más frecuente resulta un indicador inigualable del nivel de violencia que afecta a una comunidad” ya que además causa un fuerte impacto en “la seguridad y en la percepción de la seguridad en las sociedades de todo el mundo”.

Además el organismo planteó que la continuidad de este tipo de estudios es de “utilidad para establecer patrones, variables y factores de riesgo vinculados con la violencia extrema” que permitan elaborar “políticas de seguridad” basadas en “datos verificables y no sobre sensaciones o intuiciones difusas”.