Proyecciones de población: necesidad de planificar

Por Agustín Lodola
Subsecretario de Coordinación Económica de la Provincia de Buenos Aires

La historia demográfica de la provincia de Buenos Aires es bien conocida. En la primera mitad del siglo XX las áreas del interior perdieron en forma notable participación en la población provincial (de 74% en 1895 a 35% en 1960) en favor del conurbano que, en esos años, de alojar 9% de los habitantes pasó a concentrar casi la mitad de los mismos.
A partir de 1960, además del proceso de metropolización (expansión de la mancha urbana alrededor de la CABA; el interior volvió a perder 10 puntos de participación), se agrega uno de suburbanización (de retirada de segmentos socioeconómicos altos del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires hacia la periferia): entre las décadas de 1960 y 2010, las áreas del conurbano perdieron 6 puntos de participación (de 47% a 41%) y las del periurbano crecieron 15 puntos (18% a 34%).
Estos movimientos son la motivación central del Plan de Desarrollo con Equidad Territorial (PDET), por el circulo vicioso que generan: las migraciones selectivas por falta de oportunidades en algunos territorios a lo largo de las distintas etapas del ciclo de vida de las personas que se derivan de una estructura productiva poco diversificada, hacen perder capacidades en los lugares de origen, que a su vez profundizan la posibilidad de ampliar matriz económica.
La reciente publicación de las proyecciones oficiales de población para periodo 2010-2025 por parte de la Dirección Provincial de Estadística confirma que algunos problemas que inspiraron nuestro Plan, no solo no aminorarán en el futuro sino que se profundizarán.
De acuerdo a dicha publicación, entre 2010 y 2025 la participación de las áreas del interior seguirá cayendo, de 25% a 23% exacerbando los fenómenos de metropolización y de suburbanizacion: las áreas periurbanas aumentarán su participación de 34% a 36%.
De todas formas, la metodología implícita en las proyecciones de población, al extrapolar hacia el futuro las tendencias pasadas sin cambios estructurales, nos señala el resultado de la pasividad y revaloriza aún más la necesidad de intervenir en ese proyectado futuro.